El Technion celebró esta semana los 25 años del invento israelí que modificó para siempre la forma en que se almacenan y comparten datos: la memoria USB. La universidad recordó la aprobación, en noviembre del 2000, de la patente del dispositivo conocido en aquel entonces como DiskOnKey. Crédito foto: Youtube Technión
Para remarcar la ocasión, el instituto invitó a su creador, Dov Moran, graduado de la Facultad Viterbi y figura histórica del high-tech israelí, para conversar ante un auditorio que —como señalaron en el Technion— estaba formado en muchos casos por estudiantes que no habían nacido cuando el USB llegó al mercado.
Aquel primer modelo ofrecía entre 8 y 32 megabytes, una cifra que hoy parece mínima frente a los actuales dispositivos de hasta 4 terabytes, «un millón de veces más almacenamiento», según destacó la universidad al presentar el evento.
Moran repasó el origen del proyecto y su propia trayectoria, marcada por días dedicados a trabajos tercerizados y noches volcadas al desarrollo de M-Systems. Recordó que, en los años ’80, «muy pocas compañías estaban siendo fundadas en Israel» y que su interés por la memoria flash nació durante viajes laborales a Estados Unidos.
Una «crisis» en Nueva York
El disparador concreto del USB —contó Moran— fue un momento de crisis en una presentación en Nueva York: su laptop estaba por agotarse y no tenía modo de transferir la conferencia a otra computadora.
«Alguien me ofreció su computadora, pero no tenía forma de transferirle mi presentación», relató. De allí surgió su determinación: nunca más volver a presentarse sin un respaldo «en el bolsillo».
También habló del inicio de M-Systems a fines de los ’80. Explicó que, por entonces, «trabajaba de día para sobrevivir» y desarrollaba sus ideas «de noche, sin tiempo para dormir», convencido de que la solución para el almacenamiento del futuro era la memoria estática sin partes móviles.
Sobre su recorrido como emprendedor, lanzó una de las frases que más resonaron en el auditorio: «Si el Dov Moran actual, el inversionista, se encontrara con el joven Dov Moran, no invertiría en él». Recalcó que los errores fueron parte inevitable del proceso y que «cada fracaso es una lección».
El DiskOnKey debutó en el 2000 y rápidamente desplazó a los CD como medio de almacenamiento portátil. Seis años después, M-Systems fue adquirida por SanDisk por 1.600 millones de dólares, consolidando el rol israelí en la evolución del almacenamiento digital.
Consultado sobre el auge de la inteligencia artificial (IA), Moran lo describió como «una revolución loca» y explicó que las grandes transformaciones tecnológicas suelen avanzar en ciclos: nuevas infraestructuras habilitan aplicaciones, que luego impulsan más infraestructura.
El legendario emprendedor israelí dijo seguir con especial interés la intersección entre IA y salud, un sector donde «la brecha con la tecnología impide avances médicos significativos», afirmó.
Para cerrar, dejó un mensaje dirigido a los estudiantes: invertir en aprender y «adquirir conocimiento profundo», incluso considerando un paso previo por una gran compañía antes de lanzarse a emprender, porque de lo contrario —advirtió— ese aprendizaje llegará «en la propia startup, y ese aprendizaje tiene un precio alto».